Tomás era un niño despierto, alto y espigado, según decían los mayores ¡caray con Tomás, que alto está para su edad!
Siempre fue tímido e introvertido, dulce y reposado, nunca participaba con sus compañeros en los juegos, tanto en el colegio como en el barrio, en ningún momento pidió por reyes o cumpleaños, juguetes bélicos o agresivos, para Tomás "eso era un horror".
En los ratos de recreo, observaba con cierta timidez, y a una prudente distancia, los corrillos de las niñas y sus tiernos juegos, así era feliz nuestro querido amigo.
¡Cómo recuerda su séptimo cumpleaños! al llegar a casa encontró una voluminosa caja, un escalofrío de emoción recorrió su tierno cuerpecito con manos temblorosas y gran nerviosismo, destrozó más que abrió la caja tan primorosamente preparada por sus padres.
En su interior, apareció la muñeca más hermosa y fascinante que jamás había visto, con grandes ojos azules y una espléndida cabellera rubia, fue el día más feliz de su vida.
Hoy Tomás, es un joven con un futuro prometedor, con profundos sentimientos de amor y ternura, aún recuerda con esa candidez que tanto le caracterizó de niño su séptimo cumpleaños, y recibió aquella bella muñeca de ojos azules, que hoy preside un lugar importante en su hogar.
Andrea
Yo ya se como acaba el relato aunque mis padres no fueron tan comprensivos
ResponderEliminargracias a Dios,los tiempos van cambiando,y deseo que usted disfrute de ellos.
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