Para
contemplar y participar en todo lo bueno que acontece a nuestro alrededor,
debemos dejar aflorar esa riqueza interior que todas las personas de bien
llevamos dentro, con nuestros logros y limitaciones. El arma más hermosa es la “sonrisa”
tan gratificante y confortadora, en una sociedad de vacío, tinieblas y amargura,
la “sonrisa” brota espontánea cuando se conoce el sufrimiento y dolor, con ella
se difunde esperanza y paz. Cuando se ama a los demás, cuando vivimos con el
anhelo de comunicar nuestra solidaridad y escucha, con esa “sonrisa”
cálida, comprensiva esa palabra cordial, que sea esa gota de agua en la boca del sediento.
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CON LOS COMENTARIOS YO CONSTRUYO ¿Y TÚ? "ANDREA"