Está anocheciendo, la jornada ha sido laboriosa y calurosa, subo una pedregosa y polvorienta cuesta hasta llegar a una pequeña loma, donde tengo situado mi pequeño trono de roca, piedrecillas sueltas y algún que otro yerbajo. Desde el diviso un hermoso valle custodiado por unas sobrias y altaneras montañas, antes de llegar a mi atalaya particular paso por unas pequeñas ruinas los lugareños la denominan la " ermita" en este tema difieren los estudiosos del arte medieval que llegan a este pequeño y casi abandonado pueblo, perteneciente a la Merindad de Cuesta Urría. No comprenden cómo en el caso de Almendres esta riqueza cultural se encuentra en un estado tan lamentable, se refiere a la iglesia ubicada en el pueblo. Pero retomemos el tema de las ruinas, dicen que posiblemente la susodicha "ermita" no fue tal, se supone era un puesto de vigilancia desde donde se divisaba todo el valle, para así repeler una invasión, todavía quedan en pie unos estrechos y verticales ventanucos( troneras). voy a centrarme en la iglesia, la parroquia de San Millán bajo la advocación de San Gervasio y Potasio, hacia los siglos XI, XII, XIII, estuvieron asentadas dos culturas la Gótica y la Románica poco queda de su paso por dicho pueblo, pero todavía hay algo de su pasado en una hermosa y deteriorada portada estando las tres culturas desarrolladas en ella. Las tres Marías, Adán y Eva con la serpiente, el encadenado, parece ser una talla única por su tamaño también para asombro de algunos en la susodicha portada está un escudo de armas perteneciente a los templarios, en su caminar por tierras de castilla, poco mas puedo expresar de estas culturas soy neófita en estos menesteres y vaya que lo "siento". Regreso a mi territorio de fantasía porque lo que diviso parece irreal, tengo que cambiar varias veces de postura ya que" mis reales" no están demasiado cómodos. Lo primero que descubren mis ojos es una magnífica puesta de sol, una enorme bola de fuego que se va ocultando tras las montañas, el valle empieza a cubrirse de sombras, tiene variedad de colores fincas sembradas de alfalfa, trigo, cebada, avena, girasoles, parcelas sembradas de patatas, esta contemplación es un remanso de paz, no hay nada que pueda darte tanto. Diviso por el camino vecinal, un tractor viejo que levanta una polvareda, va de regreso a casa tras realizar las faenas del campo, le siguen una jauría de perros famélicos atentos a la voz o silbido del amo, porque sino sus cuartos traseros son medidos con la vara, como dice un amigo "yo me encargo de vestirles y calzarles, ellos que busquen la comida" !vaya sabiduría!. Regreso al pueblo con prisa y un poco de miedo, las sombras invaden el camino, los matorrales parece que alargan sus retorcidos ramajes cual tentáculos como queriendo atraparme ¿correr? ¡no! volar y a trompicones, retomo el aliento cuando me siento en mi viejo olmo.
Andrea
Un hermoso relato,al cual me da apuro sacarle una pega, pero aprovechando la confianza,te comento que leyendo la primera linea y sin saber de que iba el tema pense:joder donde a ido a poner el retrete,quizas poniendo mi pequeño trono de piedra,en vez de mi pequeño trono de roca,no se asociaria al retrete,pero que rapidamente te das cuenta de que ese trono es un balcon y no un retrete.Un besote Andrea,animo que se te lee muy bien y no me hagas caso con lo del retrete (joder que facil se escribe retrete en el ordenador,retrete retrete retrete)lo dicho un besote ,animo y recuerdos)
ResponderEliminarEs interesante el relato, aunque no he localizado el lugar exacto, pero lo verdaderamente original han sido los comentarios, se ve que su yerno es campechano y espontaneo y a usted
ResponderEliminarque le quiere mucho
esta a 9 km de Medina de Pomar se llama Almendres, merece la pena visitar su magnífica portada¡que decir del humor de mi yerno!por eso lo quise compartir con ustedes, nos tenemos un gran cariño y nos divertimos con su humor
ResponderEliminar